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Sureste Diario

Región de Murcia

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22 junio, 2017

“Línea Siete”


JS PERFILJuan Sánchez | Opinión | Social | Nos quieren solos. Individuos cavernarios. Desconectados. Aislados. Egoístas. Insolidarios. Nos quieren tontos. Imbéciles. Manipulables. Controlados. Adocenados en nuestra singularidad. Manada de borregos sin nada que participar, sin nada en común salvo el interés más burdo y pueril. Nos quieren des-culturizados, alelados por el consumo y la jactancia mono-personal. Nos quieren competitivos, luchadores resabiados y sin gesta social. Niños malos sembrados de envidias, estrés y prisas por llegar a ninguna parte. Nos quieren, pero en realidad no nos quieren, simplemente nos utilizan.

Delante de mí, aferrada al bolso de los mil remedios, con un manojo de florecillas que jalean la primavera, la anciana trepa lastimosamente el peldaño de acceso al autobús. Coloca el bono sobre el lector y la máquina se niega a darle el visto bueno. El chófer la mira con cara circunspecta parapetado tras unas gafas de hierro amargo. Repite nuevamente la maniobra y la máquina erre que erre. -No tiene saldo señora-, escupe muy ‘amablemente’ el conductor. La anciana no sabe qué responder. Solo atina, azorada por el desaire del artefacto, a rogar clemencia balbuceando que no lleva dinero y pagará al llegar a su destino. De muy ‘buenas maneras’, el chófer la aparta al rincón de los morosos o los caraduras, dejando paso libre al resto de los viajeros.

La octogenaria, acaba por sentarse cerca del conductor bien a la vista de su inquisidora mirada. Entre tanto, busca y rebusca en el bolso alguna de perrilla para apaciguar los ánimos del carretero. No encuentra nada porque nada lleva. Era evidente para todos salvo para el chófer. O tal vez por la certeza de ello, dos paradas más adelante detiene el bus y se planta ante la anciana exigiendo el pago inmediato o la expulsión deshonrosa del vehículo. La anciana insiste en que pagará en destino. No lleva ni un céntimo encima. -No puede viajar sin billete, y si tiene un porrazo me juego el puesto yo-. Dice el conductor a modo de ‘justificante legal’ del desalojo. La maniobra ha captado la atención del resto de viajeros que ven impertérritos como se alza temblorosa la mujer y se encamina hasta las escaleras de salida del bus. El chófer aguarda impasible, auto-suficiente y triunfal a que la anciana abandone el mastodonte motorizado.  Se abren las puertas y un pie azorado y dolorido por la mucha vida ya sufrida, se dispone a sucumbir ante la vergüenza y la afrenta del momento.

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-No baje usted, señora, yo pago su billete. Vuelva a su lugar, siéntese y esté tranquila- Un viajero, que observaba atentamente la ‘representación’, a los actores implicados, así como, al resto de espectadores, se acerca al ‘atento y generoso busero’ y alarga las monedas que zanjan el incidente. Da las gracias al conductor, el billete a la anciana y vuelve a zambullirse en su universo interior, no sin antes otear el vacío absoluto del vehículo y comprobar que todo sigue tal que antes: silencio sepulcral, nadie rechista, salvo la compañera de asiento de la anciana que la aconseja llevar algo de calderilla por si le vuelve a ‘fallar’ el bono-bus.

Algo no funciona bien en esta sociedad de mierda. Tal vez y precisamente porque vivimos en esta sociedad de mierda y no somos capaces, ni tenemos los redaños obligados para limpiarla, desinfectarla, resucitarla o hacerla añicos de una puñetera vez, tal vez por ello se dan incidentes de tal guisa. Algo no funciona bien cuando no se articulan los mecanismos que prevean escenas tan comunes como la anterior. De cajón y de cojón de político al servicio del pueblo, es saber que nuestros ancianos las están pasando muy canutas. Y más canutas aún desde que son sustento de hijos, nietos y demás familia, dios mediante la escasa y vergonzosa pensión que este sistema de mierda tiene a bien ‘regalarles’ a modo de limosnero social, tras muchísimos años de romperse el lomo para mantener sinvergüenzas con mando en plaza. Algo no funciona bien cuando un empleado de una empresa de transportes públicos no dispone de ‘autonomía’ suficiente para solucionar, dejando su solidaridad a un lado, el desagradable incidente. Algo no funciona bien en esta sociedad de mierda, cuando nadie se levanta en defensa de la anciana y manda a tomar por saco al chófer, a la empresa del bus y al político responsable del transporte urbano. Sin más.

En raras ocasiones, me alegra ser parte de esta asquerosa sociedad; luego me arrepiento y vuelvo a zambullirme en mi universo interior.

Autor: Juan Sánchez – Texto bajo licencia Creative Commons – © 24/05/ 2017

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